ACTIVIDADES EXTRACTIVAS Y DESARROLLO LOCAL: CONDICIONES PREVIAS PARA LA APLICACIÓN DE MECANISMOS MULTIACTOR

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El desarrollo del sector extractivo en el país ha generado alto impacto económico (directo e indirecto) en las últimas décadas. Ello no solo ha sido resultado de los mecanismos de distribución de la renta como el canon y regalía, sino también por el volumen de inversión social voluntaria desplegada a través de diversos mecanismos durante los últimos 20 años. Es sorprendente, por ello, encontrar que persisten diversos problemas sociales en el entorno de operaciones de relevancia económica para el país, como la desnutrición crónica, bajo nivel educativo, carencia de saneamiento básico, desempleo, e inequidad. Ante esta dicotomía, es válido cuestionar por qué el desarrollo de este sector no ha podido garantizar una mejora substancial de la calidad de vida de las poblaciones aledañas.

Sin embargo, este fenómeno no es exclusivo del contexto peruano. De hecho, lo presentan la mayoría de países ricos en recursos naturales no renovables y por ello ha sido estudiado bajo la controversial teoría de “la maldición de los recursos”. Esta teoría ha sido refutada y replanteada en la última década, destacando el rol que tienen las instituciones a nivel nacional y sub-nacional para poder canalizar los ingresos de las actividades extractivas en oportunidades de desarrollo. Habiendo evaluado el desarrollo de países que pudieron revertir o evitar este fenómeno, como Canadá, Australia y Noruega, algunos investigadores, incluso, han denominado el fenómeno como una “maldición de las instituciones” más allá de los recursos naturales con los cuales se cuente en un territorio. Ello ha sido reforzado con el estudio de países donde la debilidad institucional ha propiciado la corrupción y ello impedido que los recursos sean bien utilizados, como es el caso peruano.

Desde el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se han implementado iniciativas de planificación del territorio donde se encuentran actividades extractivas, como por ejemplo en Colombia y Chile, en las cuales se ha demostrado la importancia de la colaboración de diversos actores públicos y privados. De hecho, a nivel global, los mecanismos y alianzas multiactor se han posicionado como una modalidad para promover la innovación en el uso de recursos y acciones para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Estos mecanismos se caracterizan por sostener relaciones entre organizaciones de diferentes sectores, las cuales combinan sus recursos y competencias y comparte riesgos para alcanzar objetivos colectivos que les aporta a sus objetivos individuales también. Generalmente involucran uno o más actores del gobierno, sector privado, sociedad civil y agencias de cooperación internacional o multilaterales, pudiendo servir para una variedad de propósitos y existen diversos modelos para su diseño y aplicación.

En el contexto local peruano, donde la alta rotación de funcionarios municipales resulta un impedimento para construir estrategias de largo plazo, este enfoque aparece como una alternativa retadora para construir agendas de desarrollo en temas específicos y a lo largo de diferentes etapas como: consulta previa, monitoreo y evaluación ambiental, inversión de la renta extractiva, rendición de cuentas y procesos de negociación. Sin embargo, como todo instrumento o metodología requiere de un contexto propicio. Un elemento fundamental es la existencia de liderazgos locales e interlocutores de la sociedad civil, quienes puedan participar y hacer monitoreo de las acciones conjuntas acordadas. En un estudio de casos reciente aplicado en las provincias de Huari y Espinar se encontró que realmente es poco el conocimiento que tienen los ciudadanos sobre los ingresos que tienen sus Municipios a causa de las actividades extractivas.

Si bien podemos identificar diversos obstáculos para promover la transparencia en las instituciones, también es posible reconocer un bajo nivel de interés en las organizaciones de la sociedad civil para solicitar información y participar de diversos mecanismos como el plan de desarrollo concertado, el presupuesto participativo, comités monitoreo ciudadano, entre otros. Ello implica un trabajo de empoderamiento y formación de líderes comunitarios, que tengan capacidad de interlocución de las poblaciones vulnerables y que no se organicen únicamente con fines políticos o intereses individuales. Entonces, las plataformas multiactor en contextos como en el peruano donde las instituciones públicas locales son aún débiles, requieren de una sociedad civil organizada y con voz propia, que pueda participar activamente en diversas plataformas y haga sostenible las agendas y acuerdos para el desarrollo local.

 

 

 

 

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