Inundaciones: yendo al origen del cauce

Por: Ximena Giraldo

A raíz de las inundaciones y huaycos que se tienen hoy en el Perú, se ha retomado la discusión sobre la poca inversión que se ha dado en materia de prevención ante fenómenos naturales. En el año 2015, durante el gobierno del presidente Humala se creó un fondo de 370 millones de soles para trabajos de prevención ante un Fenómeno del Niño anunciado para el 2016. Ese año se tuvo un impacto mucho menor de lo esperado y ello generó que opositores y aprovechados políticos critiquen duramente los esfuerzos realizados en materia de prevención. Hoy, observamos cómo incluso estos trabajos de prevención han sido insuficientes para enfrentar los embates de la naturaleza. Pero la discusión debe ir más allá de si se realizaron suficientes obras o no para enfrentar este tipo de fenómenos, y centrarse en si estamos entendiendo el porqué somos tan vulnerables a este tipo de fenómenos.

El primer elemento a recordar es que los humanos somos organismos insignificantes en un planeta más complejo de lo que estamos en capacidad de entender. Ante ello, en lugar de pensar cómo vamos a enfrentar a la naturaleza, deberíamos pensar en cómo nos adaptamos a ella, respetando y colaborando con sus ciclos naturales. Tomando como caso ilustrativo las inundaciones, es pertinente mencionar la relación que existe entre este fenómeno y los cambios en el uso de suelo y la deforestación.

El proceso no es tan complejo de entender: cuando se tiene un espacio ocupado por árboles y vegetación, la naturaleza da servicios de regulación vinculados al control de las inundaciones y el incremento de la resiliencia (Balvanera 2012, p. 137-140). Si llueve, las plantas ayudarán a absorber una buena parte del agua, enriquecer el suelo y los acuíferos, dejando que una parte menor fluya por la superficie. Pero cuando se tienen espacios carentes de vegetación o con plantaciones sin la capacidad de cumplir con ese rol, pues una mayor cantidad de agua se deslizará por la superficie con agresividad y violencia.

Un estudio desarrollado por Aide y Grau en el año 2004, respecto a las inundaciones que se tuvieron en sureste de Haití, República Dominicana y Puerto Rico, muestra como la misma tormenta tuvo resultados diferentes en estos países a razón de sus niveles de forestación. Mientras que la tormenta fue devastadora para Haití, debido a la carencia de árboles en las zonas montañosas, tuvo un impacto menor en los otros dado que República Dominica empezó hace 20 años un plan de recuperación de bosques y Puerto Rico lo inició en los años 60.

América Latina hace muchos años se enfrenta a procesos de deforestación por actividades de pastoreo, agricultura y por la agroindustria que promueve el uso de monocultivos. El último reporte de State of the Rainforest de GRID-Arendal, menciona que, entre las principales causas de deforestación en la Amazonia, la producción de ganado y de soja es responsable de la deforestación de grandes áreas de selva tropical en el sur y este.

Ilustración 2: Deforestation Drivers

deforestation-drivers_db59

Fuente: State of the Rainforest, 2015

Casos similares al de Haití pueden ser identificados por los efectos del Fenómeno del Niño en el año 2015 donde Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay, tuvieron problemas de inundaciones severas en áreas que han sufrido deforestación ante el incremento del monocultivo de soya. El aumento en el caudal de los ríos generó que aproximadamente 160 mil personas tuvieran que ser evacuadas.

En este orden de ideas, es preciso cuestionarse si ante la ocurrencia de este tipo de fenómenos  estamos generando planes de prevención que abordan las verdaderas causas de la problemática. A nivel de gestión pública resulta insuficiente que sean los gobiernos locales quienes trabajen autónomamente en esta temática pues se requiere un análisis más regional y nacional de los retos que supone convivir con la naturaleza.

Si bien es necesario atender lo urgente con medidas de contingencia, no se debe perder de vista lo importante que es entender cómo los humanos nos debemos adaptar a la naturaleza para asegurar la capacidad de resiliencia de nuestra especie. Sin duda hay otros factores que influyen en el análisis y el abordaje de la problemática, pero ello no debería reducir la discusión a soluciones técnico-economisistas para su atención.

Referencias

Aide, T.Mitchell & Grau, H. Ricardo (2004) Globalization, Migration, and Latin American Ecosystems. Science 24 Sep 2004. Vol. 305, Issue 5692, pp. 1915-1916. DOI: 10.1126/science.1103179

Balvanera, P. (2012) Los servicios ecosistémicos que ofrecen los bosques tropicales. Ecosistemas. Revista Científica de Ecología y Medio Ambiente. Ecosistemas 21 (1-2): 136-147. Revisado en: http://www.revistaecosistemas.net/articulo.asp?ld=709

GRID-Arendal and Rainforest Foundation Norway (2014) State of the rainforest 2014. Revisado en: http://www.grida.no/publications/soe-rain-forest/

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