EL RETO DE LA BIODIVERSIDAD EN LAS CIUDADES

Por: Ximena Giraldo

 


Gecko Phyllodactylus sentosus, especie endémica en Lima
Fuente de la imagen: Comando Ecológico

Es usual que, al escuchar, o leer, sobre biodiversidad, nos traslademos imaginariamente al campo, la selva o algún espacio natural de referencia. Muy pocas veces asociamos a la biodiversidad con las ciudades y si lo hacemos nos quedamos en la variedad de plantas o árboles, y ello ocurre porque nos hemos encargado de hacer de las ciudades algo distinto y lejano a la naturaleza. En el marco del Día Internacional de la Diversidad Biológica (22 de mayo) cabe hace una reflexión sobre los retos que tenemos para incluir la agenda de la biodiversidad en las ciudades contemporáneas.

El proceso de urbanización, desde sus orígenes, ha supuesto el establecimiento de una diferencia social y cultural entre quienes habitaban en las zonas agrícolas y forestales, y quienes se dedicaban al comercio y la provisión de servicios en las ciudades (Boada & Gómez, 2008) A medida que las ciudades fueron creciendo, se alcanzaron avances tecnológicos que permitieron la construcción de medios de comunicación y transporte, que incrementaron la distancia entre los centros de producción (rural), de los centros de consumo (urbano) (Boada & Gómez, 2008). En esta línea, los centros urbanos empezaron a sufrir los efectos ambientales de la distancia que existía entre ellos y la naturaleza, y que se manifiesta en problemas de calidad de aire, de salud y de recreación.

Los espacios públicos y las áreas verdes respondieron a las nuevas necesidades de naturalizar la ciudad. Sin embargo, el modelo paradigmático de ciudad, y los patrones de consumo y estética que paulatinamente se van estableciendo por el proceso de globalización, han provocado que se construya una visión ideal de la biodiversidad en las ciudades. Los ciudadanos esperan encontrar cierto tipo de vegetación, fauna o flora, que puede, o no, ajustarse a las condiciones climáticas y geográficas de su entorno. Este paradigma homogeneizante, supone un reto para la construcción de identidades locales y el reconocimiento de la biodiversidad nativa que se ve amenaza por especies foráneas, pero estéticamente más deseables.

En torno a la temática se han desarrollado diferentes estudios para entender los factores que influyen en la perdida de diversidad biológica y cultural en las ciudades. Un estudio realizado en 1976 en diferentes ciudades de Canadá permitió reconocer como la preferencia de los ciudadanos por los tipos de vegetación y distribución de los entornos naturales, cambiaba a razón del crecimiento de la ciudad o su importancia. Siendo que en las ciudades más pequeñas y de menor actividad, los ciudadanos tenían una mayor preocupación por la naturalización del entorno, mientras que, en otras ciudades como Toronto o Quebec, los espacios naturales eran fundamentalmente ornamentales o recreativos (Roberts, 1976).

En Francia se realizó un estudio que empleó un software tridimensional (Virtual Garden) que permite a las personas diseñar sus propios espacios verdes públicos o privados. Los resultados arrojaron que en promedio los jardines contenían 5 animales diferentes, 8 flores y 5 especies de plantas leñosas. El 30% de los participantes no colocaron ninguna especie animal en sus jardines, el 94% seleccionó especies coloridas y 67% especies no nativas (Shwartz, Cheval, Simon, & Julliard, 2013) Entre las conclusiones de los autores se desataca la necesidad de trabajar en las ciudades en el reconocimiento de la biodiversidad y de especies locales que permitan su conservación y vinculación con la ciudadanía.

Turner et al., compararon varias ciudades de USA, Alemania, Italia y Japón para observar un patrón sistemático referido a que, la mayoría de los residentes se concentran en barrios de biodiversidad empobrecida, lo que implica que miles de millones de personas pierden la oportunidad de beneficiarse de los servicios de la naturaleza (Turner, Nakamura, & Dinetti, 2004) Así mismo, que la pérdida de biodiversidad nativa, no contribuye al sentido de lugar y pertenencia, e identidad de la comunidad.

Un elemento adicional en esa línea es el rol decorativo que se le ha otorgado a la naturaleza en las ciudades teniendo predilección por aquellas especies, de flor o fauna, más coloridas y atractivas bajos los conceptos estéticos contemporáneos. En esta línea, Boada et al. trabajan la definición de “infortunio estético” para referirse a la diferencia que se da en el tratamiento, cuidado y protección de las especies en base a su apariencia y no al rol que cumplen en el ecosistema o su vulnerabilidad (Boada & Gómez, 2008). Los jardines y espacios verdes en Lima son un ejemplo de ello, al tener predominantemente pasto y flores estacionales, que no corresponden al entorno desértico de la ciudad, que consumen mucha agua y generan altos costos de mantenimiento, en lugar de tener especies xerofitas y cactus, u otros más apropiados para el entorno. Lo mismo ocurre con el Gecko, una pequeñ lagartija, cuyo hábitat se ha reducido a las pocas huacas que se han preservado en la ciudad.

En síntesis, la relación entre las personas en las ciudades, la naturaleza y la diversidad biocultural se ve afectada por el proceso de urbanización y la construcción social binaria de los entornos urbanos y rurales. Además, el proceso de globalización y los medios de comunicación, apoyan la construcción de una idea paradigmática de desarrollo, estética y estilos de vida que impulsan el modelo dominante. A fin de comprender más este proceso es necesario un análisis multi-criterio e investigación más exhaustiva que permita abordar específicamente la relación de los patrones culturales y de biodiversidad en las ciudades. Así mismo, que los gobiernos locales pongan esta temática en su agenda de trabajo y así recuperen el patrimonio natural de su localidad, las especies nativas y endémicas, y la apropiación del entorno por parte de la ciudadanía.

Referencias

Boada, M., & Gómez, F. J. (2008). Biodiversidad. Barcelona, España: Rubes Editorial S.L.

Roberts, E. N. R. (1976). Environment, Community and Life Style: Components of Residential Preference for Cities. (Ph.D.). Ann Arbor, United States. Retrieved from http://search.proquest.com.are.uab.cat/docview/302790816/citation/9976D04D78CC46F4PQ/1

Shwartz, A., Cheval, H., Simon, L., & Julliard, R. (2013). Virtual Garden Computer Program for use in Exploring the Elements of Biodiversity People Want in Cities. Conservation Biology, 27(4), 876–886. https://doi.org/10.1111/cobi.12057

Turner, W. R., Nakamura, T., & Dinetti, M. (2004, June). Global urbanization and the separation of humans with nature. Bioscience, 54, 6.

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