Archivo del Autor: Ximena Giraldo

El Día del Ambiente en una Lima Mojada

Por: Ximena Giraldo

En Lima el concepto de lluvia es bastante ambiguo. Estamos acostumbrados a pequeñas garúas que al intensificarse generan aniegos en las casas. Pero en los últimos años, la intensidad de estas ha aumentado y genera problemas mayores como vías inundadas, alcantarillas colapsadas, deslizamientos y barro en los cerros, entre otros. Sin duda alguna nuestra ciudad NO está lista para recibir este incremento en las precipitaciones y necesitamos asumir que estos episodios ya no serán eventos aislados.

Entonces…. ¿qué hacemos?

Aquí tres ideas de infraestructura verde que nos pueden servir para sobrevivir como ciudad:

1) Techos verdes: No sólo son lindos, mejoran la calidad del aire, generan espacios comunes, sino que también nos ayudan a recoger el agua de lluvia. Se pueden hacer techos verdes de bajo presupuesto simplemente poniendo macetones con plantas que capten el agua (los helechos son grandes aliados para esto). También se pueden hacer techos más complicados con geomembranas o tecnología que facilita la recolección y riego de las plantas sino que también reutiliza esta agua dentro de las propias casas (en los sanitarios por ejemplo). Un proyecto alucinante es el SmartRoof 2.0 de Ámsterdam.

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Foto: https://www.marineterrein.nl/en/project/project-smartroof-2-0/

2) Suelo Semipermeable: Como a nuestros alcaldes les encantan el gris más que el verde, de repente podemos sugerirles el uso de suelos semipermeables. Este tipo de suelos facilitan que el agua que cae no se deslice por encima del pavimento sino que sea absorbido por el mismo y recolectado en plataformas inferiores. Luego esa agua puede guardarse para el riego de áreas públicas cuando el agua escasea y con ello evitar que sea desperdiciada al mezclarse con el agua de alcantarilla. Un uso interesante de este tipo de pavimentos se han empleado en Barcelona en el Paseo San Juan.

Foto: http://hicarquitectura.com/2014/02/lola-domenech-remodelacion-del-passeig-sant-joan-barcelona/

3) Árboles, arbustos y jardineras: tenemos innumerables servicios ecosistémicos de las áreas verdes públicas pero la ayuda que pueden darnos para evitar inundaciones en muy relevante. Así lo comprobó la ciudad de Pickering en Reino Unido que luego de las terribles inundaciones de 2007, optó por un proyecto de reforestación de 40 mil árboles (en lugar de puro cemento) lo que le permitió en 2016 reducir en 20% el flujo del río (desacelerar el flujo de agua en el río y reducir su altura máxima) en un momento en que 50 mm de lluvia cayeron sobre terreno empapado en 36 horas. El proyecto le costó al gobierno £ 500,000, significativamente menos que un muro de inundación propuesto en la ciudad.

A man wades through flood water near Pickering, North Yorkshire

Foto: https://www.theguardian.com/environment/2016/apr/13/500000-tree-planting-project-helped-yorkshire-town-miss-winter-floods

Así como estas ideas hay una serie de proyectos de infraestructura verde o de soluciones basadas en la naturaleza para enfrentar los problemas ambientales de nuestras ciudades. Ojo que no todo debe partir de proyectos del gobierno o de empresas privadas, sino de las iniciativas ciudadanas que sirvan de base para proponer estos cambios tales como los huertos comunitarios o las áreas verdes comunitarias.

Sólo los ciudadanos salvaremos a nuestras ciudades

¡Feliz día del Ambiente!

Turismo de cruceros ¿en la Costa Verde?

Por: Ximena Giraldo

La Autoridad Portuaria Nacional (APN) anunció ayer que se construirá un terminal portuario en Miraflores. El proyecto tiene como propósito atraer el turismo de cruceros con un proyecto hotelero, de comercio, marina, muelle náutico, embarcadero, espacios públicos y recuperación de playas, con una inversión de US$ 43’800,000. Sin duda, suena y se ve tentador, pero ¿quién?¿cómo? y¿por qué se ha decidido que este es el mejor uso que se le puede dar a este espacio?

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Fuente: http://rpp.pe/economia/economia/este-es-el-proyecto-para-construir-puerto-de-cruceros-en-miraflores-noticia-1116972

La nota de lanzamiento de la iniciativa destaca que para el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), el terminal portuario aportará a la economía y alentará el incremento de turismo con el objetivo de duplicar el número de extranjeros que llegarán al Perú al 2021, pero ¿son los turistas de crucero lo que nuestra economía necesita?

Para caracterizar al turista de crucero  usaremos una investigación realizada en el Caribe Colombiano (Brida et al., 2010) donde se identificó que los cruceristas gastaban principalmente en guías (20$), transporte (17$), comidas y bebidas (5$), joyería (40$) y souveniers (15$). Otro tipo de servicios eran dependientes de los días de parada y de los servicios incluídos en el barco. Pero en general, el turista de paso, visitará (y saturará) lo que resulte más atractivo durante su día de visita y luego seguirá con su travesía durmiendo y alimentandose dentro del barco. El impacto económico local podría estar más vinculado a los suministros que la propia embarcación requiere, pero ello también dependendará de la oferta y estandares que maneje cada operación.

Pensemos ahora en los impactos inmediatos de recibir un promedio de 2000 pasajeros (lo estimado por APN) en la bahía de Miraflores. Solo para movilizarlos desde la Costa Verde hacia la ciudad necesitaremos 45 buses o 71 mini buses o 133 splinters o 275 vans, que se sumarían a la ya traginada vía. Si a ello agregamos a las personas que brindarán servicios a los barcos y a los comercios que se desarrollen ahí (más los visitantes) es evidente que tendremos un grave problema de movilidad.

Otros problemas no menores son los ruidos, las emisiones  y los residuos de las embarcaciones. Si bien en la Costa Verde no hay residentes, el acantilado sirve como una caja de resonancia, por lo que el ruido de las embarcaciones afectaría a las personas que viven en los malecones. Lo mismo ocurrirá con las emisiones teniendo en cuenta que estas embarcaciones utilizan habitualmente un fuel oil pesado 100 veces más tóxico que el diésel que utilizan los autos, incrementando la concentración de partículas ultrafinas (PM0,1) en el aire. En cuanto a los residuos, la gestión y disposición de los mismos se tendrá que hacer de manera local (como si no tuvieramos suficiente basura ya)

Un impacto adicional se da en el ecosistema marino en su conjunto. No sólo la afectación al oleaje que tendría el desarrollo de esta infraestructura, sino el impacto en la biodiversidad y las dinámicas sociales. Aquí hay que tener en cuenta que la reducción de oleje tiene como consecuencia una dismunición en la oxigenación del agua y con ello una afectación en la cadena trofica marina. A ello se sumaría la afectación a la práctica del surf.

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Fuente: http://www.cruisesnews.es/Portal/?p=7385

Es recomendable que se revisen los casos de Barcelona, Venecia, Palma de Mallorca, Seattle, Sydney, entre otras ciudades, que en su momento invirtieron millones de euros/dolares en atraer este tipo de turismo y que hoy sufren consecuencia tales como una depredación y desgaste de la infraestructura, una reducción del comercio local e incremento del comercio ecualizado (souvenirs, comida, etc), especulación inmobiliaria y gentrificación, entre otros, acompañados de movimientos de resistencia.

Entonces ¿es malo el turismo de crucero y el desarrollo de un proyecto de gran magnitud en la Costa Verde? No, ninguno de los dos es necesariamente malo, pero tiene que ser mejor pensando, planificado y coordinado. El incremento del turismo de cruceros debería usar y potenciar la infraestructura ya existente y canalizar su flujo a focos de la ciudad que así lo requieren. Y en cuanto a la Costa Verde lo que se requiere es que se articule realmente como un espacio público al servicio de la ciudad. Que se le dé valor y el valor no necesariamente pasa por privatizar el área.

 

Referencia:

Brida, Juan Gabriel; Bukstein, Daniel; Garrido, Nicolas; Tealde, Emiliano; Zapata Aguirre, Sandra (2010) Impacto Económico del turismo de cruceros: un análisis del gasto de los cruceristas que visitan el Caribe colombiano. Universidad ORT. Uruguay

 

Aves con insomnio en las ciudades

Cada vez se hace más común escuchar el cantar de las aves durante la noche en medio de las ciudades y centros urbanos. Si bien existen especies que tienen actividad nocturna (como las lechuzas), la mayoría de las especies “urbanas” sufren de trastornos en los horarios de sus actividades a causa de la iluminación artificial. Las ciudades son un reto para el funcionamiento de muchos ecosistemas. La infraestructura gris que ocupa la mayor parte de su superficie, y los servicios que se implementan en los espacios públicos, generan diferentes impactos en la flora y fauna.

Tómese un  minuto y observe la cuadra donde vive, o las calles que camina por las noches. Los postes cercanos a los árboles reducen la capacidad de anidación de las aves, las luminarias que se ubican en el suelo no permiten que exista oscuridad en el follaje en ningún momento del día y la intensidad de la luz incrementa la temperatura del área circundante. El resultado: los pobres pajaritos nunca descansa, se desorientan, reducen la anidación (y con ello reproducción) y la ciudad se va quedando sin especies.

En 1962 Rachel Carson publicó Silent Spring (Primavera silenciosa), un libro que despertó en el mundo la alerta de los efectos perjudiciales del uso de pesticidas en el ambiente a partir de una observación muy específica: las aves ya no cantaban en los campos. Su publicación impulsó que el movimiento ecologista, y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, condenaran el uso del DDT (dicloro difenil tricloroetano) entre los químicos empleados para la agricultura. Gracias a ella los humanos y los animales dejaron de envenenarse.

Pero veamos el lado positivo y las oportunidades que tenemos para mejorar esta situación. Rápidamente creo que hay tres actores/sectores que pueden unirse para desarrollar una propuesta urbana integral siguiendo el espíritu de la Infraestructura Verde:

  1. Ornitólogos y forestales: Deben hacer un análisis cruzado de las especies de aves que existen en la ciudad y áreas circundantes, y de los tipos de árboles y especies potenciales. Con ello, estimar la capacidad de anidación y la distribución ideal de las especies.
  2. Diseñadores de iluminación: Identificar las tecnologías más idóneas para brindar el servicio de iluminación pública pero con bajo impacto en el entorno. Analizar los tipos de luz, la distribución, la intensidad, entre otros factores. En muchas ciudades ya se usan sensores de movimiento para medir la intensidad de la luz en las calles.
  3. Urbanistas: Diseñar corredores biológicos y verdes, que conecten las áreas naturales circundantes al espacio urbano, con los parques o avenidas que faciliten la coexistencia entre especies. También, pueden estimar los servicios ecosistémicos que este tipo de infraestructura proveerá a la ciudad y sus habitantes.

Mejorar el entorno urbano no sólo mejorará la calidad de vida de los habitantes, sino de las especies animales que son importantes para el ecosistema en su conjunto. Además, es una oportunidad para desarrollar negocios y empleos verdes. Finalmente, una oportunidad política para que alcaldes innovadores desarrollen proyectos urbanos con múltiples beneficios para sus ciudades y que trasciendan a sus jurisdicciones…

¿Qué esperamos?

Apostando por Infraestructura Verde

Por: Ximena Giraldo

Hace algunos días se desarrolló Nexos+1 en Lima, evento inspirador que impulsa el emprendimiento, la generación de negocios y la innovación en torno a la sostenibilidad. Uno de los espacios generados allí, invitaba a los asistentes a explorar las oportunidades de invertir en Infraestructura Verde, como parte del mecanismo de Obras por Impuestos. Muchas personas se mostraron interesadas en el tema, pero uno de los resultados del debate fue que a nivel local aún no está claro qué es la Infraestructura Verde y cuáles son las oportunidades de invertir en este tipo de proyectos.

Para la Comisión Europea una “infraestructura verde” es una red de zonas naturales y seminaturales y de otros elementos ambientales, que presta una extensa gama de servicios ecosistémicos. El concepto “servicio ecosistémico” implica todos los servicios que nos brinda la naturaleza a partir de los ecosistemas. Pueden ser, por ejemplo, los que brindan los pantanos o humedales en las afueras de Lima, tanto al norte en Ventanilla y al sur en Villa. Estos son espacios naturales que, aparte de ser refugios naturales para cientos de aves, funcionan como una planta de tratamiento de agua, ya que reciben por el subsuelo el desagüe de los asentamientos humanos vecinos y limpian esta agua “gratis”. El costo aproximado de una planta de tratamiento de aguas residuales (son costos relativos porque dependen del tamaño de planta, tecnología, disponibilidad de terreno) se estima en S/. 200,000 por cada litro/seg que se trate. Valorizar económicamente el servicio que brinda el pantano sería clave para optimizar la conservación de estos espacios.

En esa línea, los proyectos de infraestructura verde generan beneficios ecológicos, económicos y sociales mediante soluciones naturales que ponen en valor los beneficios que la naturaleza proporciona a las personas y moviliza inversiones para sostenerlos y reforzarlos.

Para ejemplificar la diferencia entre proyectos de infraestructura verde y proyectos de infraestructura gris, podemos usar uno los casos más difundidos que es la problemática del agua de lluvia en las ciudades. Un proyecto de infraestructura gris solucionaría el tema implementando sumideros o canales que trasladen el agua a la red de alcantarillado. Entre tanto, un proyecto de infraestructura verde buscaría captar la lluvia a través de áreas verdes, bosques o áreas mixtas (suelo semi permeable) que retengan el agua para su propio sostenimiento y que el agua restante pueda entrar a un proceso de recirculación o reutilización en piletas u otros sistemas de riego.

El principio base para que un proyecto sea considerado como infraestructura verde es que brinde servicios ecosistémicos de provisión, mantenimiento o regulación, o servicios culturales. Vamos a tomar como ejemplo un “bosque urbano” para ejemplificar la provisión de servicios ecosistémicos. Los humanos podemos obtener madera de este bosque, así como frutos para la alimentación de animales y microorganismos, y biomasa para la generación de energía. Estos beneficios se consideran servicios de provisión. Pero adicionalmente, el bosque genera sombra, refresca y limpia el aire por evapotranspiración, entre otros servicios que consideraremos entre los de mantenimiento y regulación. Además, puede ser un lugar sagrado para una comunidad, o un espacio de recreación para los niños, o tener una alta apreciación estética para los turistas, proveyendo así de servicios culturales. En esta línea la infraestructura verde “bosque urbano” tiene una serie de beneficios para la naturaleza y las personas.

Los proyectos de infraestructura verde se pueden desarrollar en diferentes escalas y espacios geográficos. Por ejemplo, en una escala menor, podemos identificar a los techos verdes, jardines verticales y plazas. En una escala mediana a humedales, bosques urbanos, parques zonales, corredores ribereños, etc. Y a gran escala, áreas de conservación regional, reservas paisajísticas, parques nacionales, entre otros.

En muchos países ya se han desarrollado experiencias interesantes como los Huertos Urbanos del Plan Buit de Barcelona, el Proyecto Pumlumon en Gales, el Ecoducto en el parque nacional Banff en Canadá, el Bosque Mersey en Inglaterra, entre otros. Muchos de estos proyectos ya han demostrado su rentabilidad no sólo económica sino también social. No obstante, otros como el High Line de Nueva York, han tenido impactos colaterales no deseados como procesos de gentrificación, usualmente vinculados a un insuficiente análisis del entorno social, procesos de participación ciudadana defectuosos, o escasa protección gubernamental a poblaciones vulnerables.

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Ecoducto en el parque nacional de Banff, Canadá

Los diversos mecanismos de inversión público-privada, son una gran oportunidad para desarrollar proyectos de infraestructura verde que el país necesita. Un valor adicional a tener en cuenta es que los indicadores de estos proyectos (vinculados a la provisión de servicios ecosistémicos) son indicadores de impacto principalmente; algo que es fundamental para cualquier proyecto de inversión pública.

En el marco de reconstrucción con cambios, la crisis vivida en el país a comienzos del año 2017 con los huaycos, podría ser prevenida a través de proyectos de infraestructura verde. Una iniciativa interesante en esta línea fue lanzada hace algunas semanas bajo el nombre de “Fábricas de Agua” por el MINAM, para promover la inversión privada en acciones de conservación, recuperación y uso sostenible de los ecosistemas, a través de la recuperación de especies nativas, el uso de materia orgánica, el desarrollo y mantenimiento de andenería, entre otros espacios disponibles para la inversión.

Al cierre del evento en Nexos+1 la representante del Sernanp comentó que tienen una cartera de proyectos disponibles para invertir en esta línea… ¿quién se anima?

Publicado originalmente en http://blogs.gestion.pe/mision-verde/2017/12/apostando-por-infraestructura-verde.html

Una propuesta para mejorar el censo 2027

Por: Ximena Giraldo

Soy una de esas peruanas que estuvo esperando con emoción el Censo. La frustración que he sentido tanta veces durante mi quehacer profesional de no contar con data actualizada para trabajar, generó una gran expectativa en torno a esta oportunidad de poder hacer las cosas bien. De hecho, me inscribí como voluntaria, pero los horarios de capacitación hicieron que fuera imposible apoyar el proceso.

A mi casa la voluntaria del Censo si llegó, algo apurada, pero con una sonrisa y dispuesta a colaborar. Cuando empezó a llenar el cuestionario con lápiz y borrador me quedó la duda de que la información brindada fuera alterada. También llamó mi atención que la cantidad de preguntas aplicadas era menor de las que estaba en la plantilla, pero claro, preguntas sobre los materiales de construcción del hogar, se podían extrapolar de las respuestas del primer departamento del edificio. La aplicación de la encuesta no tomó, en nuestro caso, más de 10 minutos, pero a pesar de ello en mi edificio no todos los departamentos fueron censados.

Ello me llevó a pensar si no existen métodos más eficientes de hacer este proceso tomando ventaja de la tecnología y la digitalización de procesos que se pueden hacer actualmente.  Así que me animo a lanzar esta propuesta:

Censo con huella

¿Cómo funcionaría?

La RENIEC ha empezado hace algunos años el proceso de digitalización de las huellas dactilares. Gracias a ello en las notarias, centros policiales, migraciones, embajadas, entre otros, se puede  verificar la identidad de las personas. Es tan fácil como poner el dedo en el escáner para que nuestra información aparezca en la pantalla. Entiendo que lo que se tiene es información básica: nombre, edad, estado civil, lugar de residencia; pero si cruzamos esta información con la que tienen las municipalidades desde sus oficinas de catastro, podríamos tener con antelación la información sobre las condiciones de vivienda, entre otros detalles.

¿Cómo se aplicaría?

De todas maneras se necesitaría un proceso de verificación presencial dado que no tenemos la costumbre de actualizar nuestros datos cuando nos mudamos de distrito o ciudad.  Pero el proceso sería más sencillo:

  • Llega el censador con un Smartphone o una Tablet a cada hogar
  • Se pide que cada miembro del hogar pase por el reconocimiento de huella. Con ello el sistema actualiza el lugar de residencia en el sistema y cruza la información.
  • En caso se identifique que hay alguna información faltante, o se quiera pedir nueva data, se levanta en ese momento.

¿Cuáles son los beneficios?

  • Una aplicación más rápida del Censo
  • Procesamiento automático de la información y actualización de la misma para todo los fines que el Estado pueda dar a nuestra información.
  • Menos materiales (papel y lápices) empleados. El MINAM ha reportado que van a reciclar 1200 toneladas de papel, que probablemente corresponda sólo a las cédulas de las ciudades principales.
    ¿Y los equipos? Pues para el 2027 los smartphones y tablets no serán un lujo, sino un bien de uso común.
  • Más seguridad en el uso de la información*

¿Cuáles son los retos?

  • Modernizar al Estado y entrar de lleno al proceso de digitalización
  • Cambiar la cultura de miedo de los ciudadanos a facilitar información fidedigna que apoye la toma de decisiones de las políticas públicas
  • Mejorar la seguridad para que los censadores realicen su función buenas condiciones*

Probablemente esta propuesta al año 2027 sea obsoleta, pues tendremos a disposición sistemas más sofisticados para este tipo de procesos. Pero del 2007 al 2017, no hemos mejorado casi en nada en la optimización de este proceso y de repente en el 2027 recién podremos emplear la tecnología que hoy esta “de moda”.

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*Me sumo al rechazo y frustración que han generado los diversos actos de acoso y agresión que han sufrido cientos  de mujeres durante este proceso. Desde personas censadas a las que les piden sus números de teléfono (sin que sea información necesaria) y sus redes sociales,  hasta voluntarias que han recibido agresiones verbales y físicas. Esto debe parar.

 

Lima: la ciudad sin plan

Por: Ximena Giraldo

Uno de los mayores dolores de cabeza de una ciudad es el tráfico. Contamina, estresa, demanda recursos y mucha gestión. Pero si algo podemos aprender de la experiencia de muchas ciudades en el mundo (y de nuestra propia capital) es que incrementar la infraestructura vial para el auto privado NO es una solución. Por ello, me sorprende leer que la Municipalidad Metropolitana de Lima está planteando un bypass para la intersección de las avenidas Arequipa y Aramburú, que afecta a los distritos de San Isidro y Miraflores, en lugar de apostar por un sistema de transporte público eficiente, planes de movilidad alternativa o estrategias de pacificación vial.

La explicación técnica de porqué esta obra es innecesaria, y una mala decisión, la dejo a los especialistas y recomiendo ver el video trabajado por Cruzada Vial  y el post de David Fairlie.  Yo encuentro más preocupante que los habitantes de la capital del Perú vivan en la incertidumbre sobre los proyectos de infraestructura y planificación que se tiene para la ciudad. Y es que el principal problema que tiene Lima actualmente es que quien la conduce lo hace como un chofer de combi informal: de manera temeraria, maltratando a sus pasajeros, tomando rutas inesperadas y sacando el máximo provecho económico de su informalidad y la escasa fiscalización.

Antes de escribir el post quise confirmar si esta obra está contemplada en el Plan de Desarrollo Urbano (o algún Plan) establecido para la ciudad.  En la web de la Municipalidad Metropolitana de Lima, no hay nada, y en la web del Instituto Metropolitano de Planificación, donde debería estar colgado el plan vigente, me aparece esta maravillosa pantalla:

PLAM2035

Seguí buscando y la última versión completa que he encontrado del PLAM 2035 es un documento de trabajo del 2014. Al parecer luego de ello o no se ha avanzado nada o no es fácilmente accesible a la consulta ciudadana. La gestión actual se comprometió a terminar el supuesto trabajo inconcluso, o mal hecho, de la gestión anterior y tener un Plan aprobado en el corto plazo. En su tercer año de gobierno no tenemos nada (¿si alguien lo tiene me lo puede pasar?).

Lo peor es que esta forma de actuar es algo que caracteriza a la gestión pública peruana (salvo algunas excepciones). Cada gobernante quiere descubrir la pólvora y reinventar la ciudad desmereciendo lo avanzado previamente. Y así, en cada gestión, vemos como se invierten más y más recursos en planes que nunca se ejecutan o quedan archivados dando carta pase a que el gobierno en poder haga lo que quiera.

Como ciudadanos debemos exigir que exista un plan a largo plazo para nuestra ciudad. Necesitamos tener claro cómo se va a transformar el espacio donde vivimos, cómo se van a invertir nuestros recursos, cómo vamos a salvaguardar y poner en valor nuestras inversiones, y cómo vamos a verificar que estamos mejorando nuestra calidad de vida. ¿Cuál es mi lectura de esta obra? Que la gestión actual, caracterizada por el cemento (que se quiebra cada vez más) necesita demostrar obras como logros, porque se van acabando sus años de gobierno y no tenemos nada relevante para la ciudad.

Se acerca un nuevo proceso electoral para elegir a un nuevo alcalde para Lima, la ciudad que sirve de modelo para el resto del país. Entre las opciones que se manejan hay varios perfiles interesantes y otras opciones terribles que tomarán ventaja de su popularidad farandulo-mediática pensando que gobernar una ciudad es como jugar SimCity.  A ver si esta vez aprovechamos la ocasión para elegir a alguien que sea digno de ese puesto y ponemos ojo en propuestas que respondan a una visión de largo plazo, que aprovechen el contexto internacional de desarrollo de ciudades sostenibles y que valoren los impactos sociales, ambientales y económicos más beneficiosos para todos.

EL G20 Y LA INCERTIDUMBRE CLIMÁTICA

Por: Ximena Giraldo

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y el Acuerdo Climático de París, son hitos que están impulsando cambios y transformaciones en la economía y la política internacional. En las últimas semanas hemos observado como dos potencias mundiales, Alemania y Estados Unidos, se están enfrentado por posiciones y agendas diferentes ante temas como el cambio climático, la crisis de los refugiados, seguridad y terrorismo, entre otros; elevando las tensiones diplomáticas y la incertidumbre política a escala global.

Ambos países son parte del G20, el principal foro de cooperación financiera y económica a nivel global que reúne a los países con más del 45% del GDP del mundo, del 75% del comercio internacional y donde viven casi 2/3 partes de la población mundial. Este año Alemania ha asumido la presidencia y ha puesto en el centro del debate el crecimiento económico enmarcado en el desarrollo sostenible y la reducción del desempleo.

El Think 20 Summit Global Solutions (T20) realizado en Berlín (29-30 junio), que acogió a los principales Think Thanks de los países miembro del G20, y a un grupo de 100 jóvenes líderes de 100 países diferentes (Young Global Changers), ha trabajado un documento, por encargo de la presidencia alemana, con “20 propuestas de soluciones para el G20” para encaminar las discusiones en Hamburgo (7-8 julio).  Las soluciones están referidas los retos de la Digitalización, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, Política y Finanzas Climáticas, G20 y África, Desigualdad Global y Cohesión Social, Migración Forzada, Fin del Hambre y Agricultura Sostenible, Resiliencia Financiera, Comercio e Inversiones, Economía Circular, Cooperación Internacional e Tributaria, y Resiliencia y Crecimiento Inclusivo.

Entre estos temas la manzana de la discordia es la agenda climática. Mientras los países del G20 se alistan para desarrollar mecanismos de implementación del Acuerdo Climático de Paris, con el propósito de decarbonizar la economía global al año 2070, Estados Unidos ha confirmado su retiro del Acuerdo protegiendo a industrias contaminantes como las petroleras. Las propuestas alcanzadas por el T20 suponen generar mecanismos de mercado que apoyen el crecimiento con bajas emisiones de carbono como fondos multilaterales para apoyar la ampliación y estándares de infraestructura sostenible, análisis de riesgos financieros vinculados al clima, precios de carbono como instrumento de riesgo en las carteras de inversiones, impulsar la emisión de bonos verdes y sus mecanismos de monitoreo, suprimir los subsidios para los combustibles fósiles al 2022, entre otras medidas. Para materializar estas propuestas es necesario que la comunidad internacional se comprometa a modernizar la economía global, combatir el cambio climático y evitar la desestabilización de ecosistemas.

Si estas propuestas resultan retadoras y complejas para los países miembro del G20, lo son mucho más para aquellos en proceso de desarrollo y economías basadas en la explotación de los recursos naturales. Países como el Perú se han comprometido con las reducciones de emisiones a través de las Contribuciones Nacionalmente Determinas (INDCs), pero la operatividad y capacidad de implementación de las medidas se verán altamente afectadas si no se generan estrategias y mecanismos financieros que las hagan viables. El escenario de incertidumbre que rodea la agenda climática genera futuro incierto para el logro muchos de los ODS y de la propia resiliencia humana ante los efectos del calentamiento global.

Ximena Giraldo (Young Global Changer 2017)

Publicado originalmente en Punto.Edu edición N°410 

Artículo Punto Edu

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