Archivo de la categoría: Cambio Climático

El Día del Ambiente en una Lima Mojada

Por: Ximena Giraldo

En Lima el concepto de lluvia es bastante ambiguo. Estamos acostumbrados a pequeñas garúas que al intensificarse generan aniegos en las casas. Pero en los últimos años, la intensidad de estas ha aumentado y genera problemas mayores como vías inundadas, alcantarillas colapsadas, deslizamientos y barro en los cerros, entre otros. Sin duda alguna nuestra ciudad NO está lista para recibir este incremento en las precipitaciones y necesitamos asumir que estos episodios ya no serán eventos aislados.

Entonces…. ¿qué hacemos?

Aquí tres ideas de infraestructura verde que nos pueden servir para sobrevivir como ciudad:

1) Techos verdes: No sólo son lindos, mejoran la calidad del aire, generan espacios comunes, sino que también nos ayudan a recoger el agua de lluvia. Se pueden hacer techos verdes de bajo presupuesto simplemente poniendo macetones con plantas que capten el agua (los helechos son grandes aliados para esto). También se pueden hacer techos más complicados con geomembranas o tecnología que facilita la recolección y riego de las plantas sino que también reutiliza esta agua dentro de las propias casas (en los sanitarios por ejemplo). Un proyecto alucinante es el SmartRoof 2.0 de Ámsterdam.

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Foto: https://www.marineterrein.nl/en/project/project-smartroof-2-0/

2) Suelo Semipermeable: Como a nuestros alcaldes les encantan el gris más que el verde, de repente podemos sugerirles el uso de suelos semipermeables. Este tipo de suelos facilitan que el agua que cae no se deslice por encima del pavimento sino que sea absorbido por el mismo y recolectado en plataformas inferiores. Luego esa agua puede guardarse para el riego de áreas públicas cuando el agua escasea y con ello evitar que sea desperdiciada al mezclarse con el agua de alcantarilla. Un uso interesante de este tipo de pavimentos se han empleado en Barcelona en el Paseo San Juan.

Foto: http://hicarquitectura.com/2014/02/lola-domenech-remodelacion-del-passeig-sant-joan-barcelona/

3) Árboles, arbustos y jardineras: tenemos innumerables servicios ecosistémicos de las áreas verdes públicas pero la ayuda que pueden darnos para evitar inundaciones en muy relevante. Así lo comprobó la ciudad de Pickering en Reino Unido que luego de las terribles inundaciones de 2007, optó por un proyecto de reforestación de 40 mil árboles (en lugar de puro cemento) lo que le permitió en 2016 reducir en 20% el flujo del río (desacelerar el flujo de agua en el río y reducir su altura máxima) en un momento en que 50 mm de lluvia cayeron sobre terreno empapado en 36 horas. El proyecto le costó al gobierno £ 500,000, significativamente menos que un muro de inundación propuesto en la ciudad.

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Foto: https://www.theguardian.com/environment/2016/apr/13/500000-tree-planting-project-helped-yorkshire-town-miss-winter-floods

Así como estas ideas hay una serie de proyectos de infraestructura verde o de soluciones basadas en la naturaleza para enfrentar los problemas ambientales de nuestras ciudades. Ojo que no todo debe partir de proyectos del gobierno o de empresas privadas, sino de las iniciativas ciudadanas que sirvan de base para proponer estos cambios tales como los huertos comunitarios o las áreas verdes comunitarias.

Sólo los ciudadanos salvaremos a nuestras ciudades

¡Feliz día del Ambiente!

Turismo de cruceros ¿en la Costa Verde?

Por: Ximena Giraldo

La Autoridad Portuaria Nacional (APN) anunció ayer que se construirá un terminal portuario en Miraflores. El proyecto tiene como propósito atraer el turismo de cruceros con un proyecto hotelero, de comercio, marina, muelle náutico, embarcadero, espacios públicos y recuperación de playas, con una inversión de US$ 43’800,000. Sin duda, suena y se ve tentador, pero ¿quién?¿cómo? y¿por qué se ha decidido que este es el mejor uso que se le puede dar a este espacio?

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Fuente: http://rpp.pe/economia/economia/este-es-el-proyecto-para-construir-puerto-de-cruceros-en-miraflores-noticia-1116972

La nota de lanzamiento de la iniciativa destaca que para el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), el terminal portuario aportará a la economía y alentará el incremento de turismo con el objetivo de duplicar el número de extranjeros que llegarán al Perú al 2021, pero ¿son los turistas de crucero lo que nuestra economía necesita?

Para caracterizar al turista de crucero  usaremos una investigación realizada en el Caribe Colombiano (Brida et al., 2010) donde se identificó que los cruceristas gastaban principalmente en guías (20$), transporte (17$), comidas y bebidas (5$), joyería (40$) y souveniers (15$). Otro tipo de servicios eran dependientes de los días de parada y de los servicios incluídos en el barco. Pero en general, el turista de paso, visitará (y saturará) lo que resulte más atractivo durante su día de visita y luego seguirá con su travesía durmiendo y alimentandose dentro del barco. El impacto económico local podría estar más vinculado a los suministros que la propia embarcación requiere, pero ello también dependendará de la oferta y estandares que maneje cada operación.

Pensemos ahora en los impactos inmediatos de recibir un promedio de 2000 pasajeros (lo estimado por APN) en la bahía de Miraflores. Solo para movilizarlos desde la Costa Verde hacia la ciudad necesitaremos 45 buses o 71 mini buses o 133 splinters o 275 vans, que se sumarían a la ya traginada vía. Si a ello agregamos a las personas que brindarán servicios a los barcos y a los comercios que se desarrollen ahí (más los visitantes) es evidente que tendremos un grave problema de movilidad.

Otros problemas no menores son los ruidos, las emisiones  y los residuos de las embarcaciones. Si bien en la Costa Verde no hay residentes, el acantilado sirve como una caja de resonancia, por lo que el ruido de las embarcaciones afectaría a las personas que viven en los malecones. Lo mismo ocurrirá con las emisiones teniendo en cuenta que estas embarcaciones utilizan habitualmente un fuel oil pesado 100 veces más tóxico que el diésel que utilizan los autos, incrementando la concentración de partículas ultrafinas (PM0,1) en el aire. En cuanto a los residuos, la gestión y disposición de los mismos se tendrá que hacer de manera local (como si no tuvieramos suficiente basura ya)

Un impacto adicional se da en el ecosistema marino en su conjunto. No sólo la afectación al oleaje que tendría el desarrollo de esta infraestructura, sino el impacto en la biodiversidad y las dinámicas sociales. Aquí hay que tener en cuenta que la reducción de oleje tiene como consecuencia una dismunición en la oxigenación del agua y con ello una afectación en la cadena trofica marina. A ello se sumaría la afectación a la práctica del surf.

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Fuente: http://www.cruisesnews.es/Portal/?p=7385

Es recomendable que se revisen los casos de Barcelona, Venecia, Palma de Mallorca, Seattle, Sydney, entre otras ciudades, que en su momento invirtieron millones de euros/dolares en atraer este tipo de turismo y que hoy sufren consecuencia tales como una depredación y desgaste de la infraestructura, una reducción del comercio local e incremento del comercio ecualizado (souvenirs, comida, etc), especulación inmobiliaria y gentrificación, entre otros, acompañados de movimientos de resistencia.

Entonces ¿es malo el turismo de crucero y el desarrollo de un proyecto de gran magnitud en la Costa Verde? No, ninguno de los dos es necesariamente malo, pero tiene que ser mejor pensando, planificado y coordinado. El incremento del turismo de cruceros debería usar y potenciar la infraestructura ya existente y canalizar su flujo a focos de la ciudad que así lo requieren. Y en cuanto a la Costa Verde lo que se requiere es que se articule realmente como un espacio público al servicio de la ciudad. Que se le dé valor y el valor no necesariamente pasa por privatizar el área.

 

Referencia:

Brida, Juan Gabriel; Bukstein, Daniel; Garrido, Nicolas; Tealde, Emiliano; Zapata Aguirre, Sandra (2010) Impacto Económico del turismo de cruceros: un análisis del gasto de los cruceristas que visitan el Caribe colombiano. Universidad ORT. Uruguay

 

Aves con insomnio en las ciudades

Cada vez se hace más común escuchar el cantar de las aves durante la noche en medio de las ciudades y centros urbanos. Si bien existen especies que tienen actividad nocturna (como las lechuzas), la mayoría de las especies “urbanas” sufren de trastornos en los horarios de sus actividades a causa de la iluminación artificial. Las ciudades son un reto para el funcionamiento de muchos ecosistemas. La infraestructura gris que ocupa la mayor parte de su superficie, y los servicios que se implementan en los espacios públicos, generan diferentes impactos en la flora y fauna.

Tómese un  minuto y observe la cuadra donde vive, o las calles que camina por las noches. Los postes cercanos a los árboles reducen la capacidad de anidación de las aves, las luminarias que se ubican en el suelo no permiten que exista oscuridad en el follaje en ningún momento del día y la intensidad de la luz incrementa la temperatura del área circundante. El resultado: los pobres pajaritos nunca descansa, se desorientan, reducen la anidación (y con ello reproducción) y la ciudad se va quedando sin especies.

En 1962 Rachel Carson publicó Silent Spring (Primavera silenciosa), un libro que despertó en el mundo la alerta de los efectos perjudiciales del uso de pesticidas en el ambiente a partir de una observación muy específica: las aves ya no cantaban en los campos. Su publicación impulsó que el movimiento ecologista, y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, condenaran el uso del DDT (dicloro difenil tricloroetano) entre los químicos empleados para la agricultura. Gracias a ella los humanos y los animales dejaron de envenenarse.

Pero veamos el lado positivo y las oportunidades que tenemos para mejorar esta situación. Rápidamente creo que hay tres actores/sectores que pueden unirse para desarrollar una propuesta urbana integral siguiendo el espíritu de la Infraestructura Verde:

  1. Ornitólogos y forestales: Deben hacer un análisis cruzado de las especies de aves que existen en la ciudad y áreas circundantes, y de los tipos de árboles y especies potenciales. Con ello, estimar la capacidad de anidación y la distribución ideal de las especies.
  2. Diseñadores de iluminación: Identificar las tecnologías más idóneas para brindar el servicio de iluminación pública pero con bajo impacto en el entorno. Analizar los tipos de luz, la distribución, la intensidad, entre otros factores. En muchas ciudades ya se usan sensores de movimiento para medir la intensidad de la luz en las calles.
  3. Urbanistas: Diseñar corredores biológicos y verdes, que conecten las áreas naturales circundantes al espacio urbano, con los parques o avenidas que faciliten la coexistencia entre especies. También, pueden estimar los servicios ecosistémicos que este tipo de infraestructura proveerá a la ciudad y sus habitantes.

Mejorar el entorno urbano no sólo mejorará la calidad de vida de los habitantes, sino de las especies animales que son importantes para el ecosistema en su conjunto. Además, es una oportunidad para desarrollar negocios y empleos verdes. Finalmente, una oportunidad política para que alcaldes innovadores desarrollen proyectos urbanos con múltiples beneficios para sus ciudades y que trasciendan a sus jurisdicciones…

¿Qué esperamos?

Apostando por Infraestructura Verde

Por: Ximena Giraldo

Hace algunos días se desarrolló Nexos+1 en Lima, evento inspirador que impulsa el emprendimiento, la generación de negocios y la innovación en torno a la sostenibilidad. Uno de los espacios generados allí, invitaba a los asistentes a explorar las oportunidades de invertir en Infraestructura Verde, como parte del mecanismo de Obras por Impuestos. Muchas personas se mostraron interesadas en el tema, pero uno de los resultados del debate fue que a nivel local aún no está claro qué es la Infraestructura Verde y cuáles son las oportunidades de invertir en este tipo de proyectos.

Para la Comisión Europea una “infraestructura verde” es una red de zonas naturales y seminaturales y de otros elementos ambientales, que presta una extensa gama de servicios ecosistémicos. El concepto “servicio ecosistémico” implica todos los servicios que nos brinda la naturaleza a partir de los ecosistemas. Pueden ser, por ejemplo, los que brindan los pantanos o humedales en las afueras de Lima, tanto al norte en Ventanilla y al sur en Villa. Estos son espacios naturales que, aparte de ser refugios naturales para cientos de aves, funcionan como una planta de tratamiento de agua, ya que reciben por el subsuelo el desagüe de los asentamientos humanos vecinos y limpian esta agua “gratis”. El costo aproximado de una planta de tratamiento de aguas residuales (son costos relativos porque dependen del tamaño de planta, tecnología, disponibilidad de terreno) se estima en S/. 200,000 por cada litro/seg que se trate. Valorizar económicamente el servicio que brinda el pantano sería clave para optimizar la conservación de estos espacios.

En esa línea, los proyectos de infraestructura verde generan beneficios ecológicos, económicos y sociales mediante soluciones naturales que ponen en valor los beneficios que la naturaleza proporciona a las personas y moviliza inversiones para sostenerlos y reforzarlos.

Para ejemplificar la diferencia entre proyectos de infraestructura verde y proyectos de infraestructura gris, podemos usar uno los casos más difundidos que es la problemática del agua de lluvia en las ciudades. Un proyecto de infraestructura gris solucionaría el tema implementando sumideros o canales que trasladen el agua a la red de alcantarillado. Entre tanto, un proyecto de infraestructura verde buscaría captar la lluvia a través de áreas verdes, bosques o áreas mixtas (suelo semi permeable) que retengan el agua para su propio sostenimiento y que el agua restante pueda entrar a un proceso de recirculación o reutilización en piletas u otros sistemas de riego.

El principio base para que un proyecto sea considerado como infraestructura verde es que brinde servicios ecosistémicos de provisión, mantenimiento o regulación, o servicios culturales. Vamos a tomar como ejemplo un “bosque urbano” para ejemplificar la provisión de servicios ecosistémicos. Los humanos podemos obtener madera de este bosque, así como frutos para la alimentación de animales y microorganismos, y biomasa para la generación de energía. Estos beneficios se consideran servicios de provisión. Pero adicionalmente, el bosque genera sombra, refresca y limpia el aire por evapotranspiración, entre otros servicios que consideraremos entre los de mantenimiento y regulación. Además, puede ser un lugar sagrado para una comunidad, o un espacio de recreación para los niños, o tener una alta apreciación estética para los turistas, proveyendo así de servicios culturales. En esta línea la infraestructura verde “bosque urbano” tiene una serie de beneficios para la naturaleza y las personas.

Los proyectos de infraestructura verde se pueden desarrollar en diferentes escalas y espacios geográficos. Por ejemplo, en una escala menor, podemos identificar a los techos verdes, jardines verticales y plazas. En una escala mediana a humedales, bosques urbanos, parques zonales, corredores ribereños, etc. Y a gran escala, áreas de conservación regional, reservas paisajísticas, parques nacionales, entre otros.

En muchos países ya se han desarrollado experiencias interesantes como los Huertos Urbanos del Plan Buit de Barcelona, el Proyecto Pumlumon en Gales, el Ecoducto en el parque nacional Banff en Canadá, el Bosque Mersey en Inglaterra, entre otros. Muchos de estos proyectos ya han demostrado su rentabilidad no sólo económica sino también social. No obstante, otros como el High Line de Nueva York, han tenido impactos colaterales no deseados como procesos de gentrificación, usualmente vinculados a un insuficiente análisis del entorno social, procesos de participación ciudadana defectuosos, o escasa protección gubernamental a poblaciones vulnerables.

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Ecoducto en el parque nacional de Banff, Canadá

Los diversos mecanismos de inversión público-privada, son una gran oportunidad para desarrollar proyectos de infraestructura verde que el país necesita. Un valor adicional a tener en cuenta es que los indicadores de estos proyectos (vinculados a la provisión de servicios ecosistémicos) son indicadores de impacto principalmente; algo que es fundamental para cualquier proyecto de inversión pública.

En el marco de reconstrucción con cambios, la crisis vivida en el país a comienzos del año 2017 con los huaycos, podría ser prevenida a través de proyectos de infraestructura verde. Una iniciativa interesante en esta línea fue lanzada hace algunas semanas bajo el nombre de “Fábricas de Agua” por el MINAM, para promover la inversión privada en acciones de conservación, recuperación y uso sostenible de los ecosistemas, a través de la recuperación de especies nativas, el uso de materia orgánica, el desarrollo y mantenimiento de andenería, entre otros espacios disponibles para la inversión.

Al cierre del evento en Nexos+1 la representante del Sernanp comentó que tienen una cartera de proyectos disponibles para invertir en esta línea… ¿quién se anima?

Publicado originalmente en http://blogs.gestion.pe/mision-verde/2017/12/apostando-por-infraestructura-verde.html

Inundaciones: yendo al origen del cauce

Por: Ximena Giraldo

A raíz de las inundaciones y huaycos que se tienen hoy en el Perú, se ha retomado la discusión sobre la poca inversión que se ha dado en materia de prevención ante fenómenos naturales. En el año 2015, durante el gobierno del presidente Humala se creó un fondo de 370 millones de soles para trabajos de prevención ante un Fenómeno del Niño anunciado para el 2016. Ese año se tuvo un impacto mucho menor de lo esperado y ello generó que opositores y aprovechados políticos critiquen duramente los esfuerzos realizados en materia de prevención. Hoy, observamos cómo incluso estos trabajos de prevención han sido insuficientes para enfrentar los embates de la naturaleza. Pero la discusión debe ir más allá de si se realizaron suficientes obras o no para enfrentar este tipo de fenómenos, y centrarse en si estamos entendiendo el porqué somos tan vulnerables a este tipo de fenómenos.

El primer elemento a recordar es que los humanos somos organismos insignificantes en un planeta más complejo de lo que estamos en capacidad de entender. Ante ello, en lugar de pensar cómo vamos a enfrentar a la naturaleza, deberíamos pensar en cómo nos adaptamos a ella, respetando y colaborando con sus ciclos naturales. Tomando como caso ilustrativo las inundaciones, es pertinente mencionar la relación que existe entre este fenómeno y los cambios en el uso de suelo y la deforestación.

El proceso no es tan complejo de entender: cuando se tiene un espacio ocupado por árboles y vegetación, la naturaleza da servicios de regulación vinculados al control de las inundaciones y el incremento de la resiliencia (Balvanera 2012, p. 137-140). Si llueve, las plantas ayudarán a absorber una buena parte del agua, enriquecer el suelo y los acuíferos, dejando que una parte menor fluya por la superficie. Pero cuando se tienen espacios carentes de vegetación o con plantaciones sin la capacidad de cumplir con ese rol, pues una mayor cantidad de agua se deslizará por la superficie con agresividad y violencia.

Un estudio desarrollado por Aide y Grau en el año 2004, respecto a las inundaciones que se tuvieron en sureste de Haití, República Dominicana y Puerto Rico, muestra como la misma tormenta tuvo resultados diferentes en estos países a razón de sus niveles de forestación. Mientras que la tormenta fue devastadora para Haití, debido a la carencia de árboles en las zonas montañosas, tuvo un impacto menor en los otros dado que República Dominica empezó hace 20 años un plan de recuperación de bosques y Puerto Rico lo inició en los años 60.

América Latina hace muchos años se enfrenta a procesos de deforestación por actividades de pastoreo, agricultura y por la agroindustria que promueve el uso de monocultivos. El último reporte de State of the Rainforest de GRID-Arendal, menciona que, entre las principales causas de deforestación en la Amazonia, la producción de ganado y de soja es responsable de la deforestación de grandes áreas de selva tropical en el sur y este.

Ilustración 2: Deforestation Drivers

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Fuente: State of the Rainforest, 2015

Casos similares al de Haití pueden ser identificados por los efectos del Fenómeno del Niño en el año 2015 donde Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay, tuvieron problemas de inundaciones severas en áreas que han sufrido deforestación ante el incremento del monocultivo de soya. El aumento en el caudal de los ríos generó que aproximadamente 160 mil personas tuvieran que ser evacuadas.

En este orden de ideas, es preciso cuestionarse si ante la ocurrencia de este tipo de fenómenos  estamos generando planes de prevención que abordan las verdaderas causas de la problemática. A nivel de gestión pública resulta insuficiente que sean los gobiernos locales quienes trabajen autónomamente en esta temática pues se requiere un análisis más regional y nacional de los retos que supone convivir con la naturaleza.

Si bien es necesario atender lo urgente con medidas de contingencia, no se debe perder de vista lo importante que es entender cómo los humanos nos debemos adaptar a la naturaleza para asegurar la capacidad de resiliencia de nuestra especie. Sin duda hay otros factores que influyen en el análisis y el abordaje de la problemática, pero ello no debería reducir la discusión a soluciones técnico-economisistas para su atención.

Referencias

Aide, T.Mitchell & Grau, H. Ricardo (2004) Globalization, Migration, and Latin American Ecosystems. Science 24 Sep 2004. Vol. 305, Issue 5692, pp. 1915-1916. DOI: 10.1126/science.1103179

Balvanera, P. (2012) Los servicios ecosistémicos que ofrecen los bosques tropicales. Ecosistemas. Revista Científica de Ecología y Medio Ambiente. Ecosistemas 21 (1-2): 136-147. Revisado en: http://www.revistaecosistemas.net/articulo.asp?ld=709

GRID-Arendal and Rainforest Foundation Norway (2014) State of the rainforest 2014. Revisado en: http://www.grida.no/publications/soe-rain-forest/

ACTUEMOS FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO

Por Ximena Giraldo Malca

Vivimos en una época de transformaciones y cambios para nuestro planeta. En diciembre del año pasado, en el marco de la COP21, se firmó un Acuerdo Universal contra el Cambio Climático; no se firmaba un acuerdo de esta magnitud desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948.

Por ello, el Día Mundial de la Acción frente al Calentamiento Terrestre, que se conmemora cada 28 de enero, es una fecha clave para poner en agenda acciones que debemos realizar para encaminar el objetivo de reducir y mitigar los impactos del cambio climático.

Una de ellas es movernos más. La dependencia al automóvil debe ser uno de los males más profundos de nuestra cultura. A nivel ciudad, tenemos el reto de mejorar el sistema de transporte público para que dejemos el auto privado y reduzcamos significativamente las emisiones. No obstante, tenemos que aprender a trasladarnos en bicicleta cuando la distancia es cercana a los 2 kilómetros y a pie en aquellas rutas de 30 minutos. Recordemos que caminar tiene beneficios para la salud y nos permitirá dejar de generar 0.50 kg de CO2.

También es importante reciclar, para lo cual hay que aprender a separar los residuos orgánicos de los inorgánicos. Con los orgánicos se puede hacer compost para nuestras áreas verdes. Los inorgánicos se convierten en materia útil para nuevos productos y dan trabajo a los recicladores, además de reducir las emisiones. Por ejemplo, un kilo de aluminio nos ahorra 9 Kg de CO2 y un kilo de plástico 1,5 Kg.

Usar mejor el agua es otra medida saludable para el planeta. El observatorio Lima Como Vamos estimó que el consumo de agua en 2014 fue de 164.59 litros por habitante al día. Las Naciones Unidas recomiendan consumir solo 50 litros de agua por habitante al día. Usamos demasiada agua. Cambiar sistemas de riego en áreas públicas, griferías y sanitarios en los hogares y evitar el desperdicio en su uso son acciones prioritarias.

Además, debemos aprender a ahorrar energía. En nuestro país, la energía eólica y solar deben masificarse. La luminaria LED tiene que ingresar a los hogares. En los edificios los sensores de movimiento permitirían ahorrar cientos de kilowatts en pasillos, estacionamientos y sótanos.

Finalmente, incrementemos las áreas verdes: los árboles son nuestros mejores aliados para limpiar el aire por lo que tenemos que mejorar la cobertura vegetal en la ciudad. Al año 2013 se calculó que Lima Metropolitana tenía 3.7 metros cuadrados de área verde pública por habitante, cifra por debajo de lo recomendado por la OMS. En casa podemos tener jardineras o macetas con plantas que ayuden con este propósito y herbáceas para el autoconsumo.

En el mundo se están desarrollando innovaciones que podemos replicar en diferentes escalas. Nuestro país se ha comprometido con reducir el 30% de sus emisiones al año 2030 pero no será posible sin la participación de todos. Tenemos que empezar a actuar hoy.

Publicado originalmente en el Diario el Peruano el 28 de enero de 2016 en representación de la Municipalidad Distrital de Miraflores

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LA RELACIÓN DE LA COP21 Y EL PETRÓLEO EN EL ESTADO ISLÁMICO

Por: Ximena Giraldo

Desde que se dieron los atentados de París los rumores sobre la cancelación de la COP21 fueron creciendo a medida que el miedo y la incertidumbre ascendía entre la comunidad internacional. Sin embargo, en los últimos días, se ha confirmado que los actos culturales y actividades paralelas serán suspendidos pero los espacios de negociación climática, plenarias y reuniones de alto nivel, siguen en pie.

Es muy importante que la comunidad internacional no de marcha atrás en el camino hacia la cumbre de naciones unidas por el cambio climático. Estamos presenciando un momento histórico donde existe la oportunidad de que decenas de naciones establezcan una ruta común sobre cómo vamos a relacionarlos en lo sucesivo con nuestro planeta. El corazón de las negociaciones y el foco central están vinculados al cambio en la matriz energética que actualmente radica en la explotación de combustibles fósiles que se buscan reemplazar por energías renovables.

¿Qué tiene que ver esto con el Estado Islámico y los recientes ataques en París? Pues la relación está en el petróleo. El 14 de octubre de este año un artículo de Financial Times mencionaba que según estimaciones de especialistas la producción de crudo en el territorio estaba cerca de 34,000 a 40,000 barriles de petróleo diarios. El crudo se vende entre $ 20 y $ 45 el barril, lo que permite ganar a los militantes un promedio de $ 1,5 millones al día. En la reunión celebrada por el G20 el día 16 de noviembre el presidente ruso Vladimir Putin, reafirmó la importancia que tiene el petróleo para ISIS al mostrar con fotografías satelitales la cantidad de vehículos que transportan petróleo cada día.

Ahora, sería prematuro pensar que esta es la causa de los ataques registrados en París en los últimos días, pero sin duda es un factor que moviliza los intereses de ISIS. Todas las organizaciones, instituciones, empresas y estados, tienden a proteger y salvaguardar sus recursos económicos por lo que no sería extraño que estemos observando un escenario donde más allá de la convicción religiosa, ideológica o política, lo que se está poniendo en juego es la protección de un mercado que a mediano y largo de plazo se vería afectado por las energías renovables.

El presidente francés ha reafirmado que la COP21 es un momento de esperanza para la humanidad. En este evento se congregarán representantes estatales, privados y de la sociedad civil que buscan alcanzar un futuro común en armonía con la naturaleza. En el caso peruano se estiman cerca de 200 personas acreditadas como parte de la delegación que esperan conocer y concretar acuerdos para el desarrollo de proyectos y programas sostenibles para el país. Si bien es un poco utópico pensar que el mundo dejará los combustibles fósiles de forma inmediata, hoy es posible soñar con formas alternativas de producción y consumo, pues contamos con la tecnología suficiente para ello. Al apostar por las energías limpias no sólo estamos impulsando un nuevo mercado verde, sino que apostamos por la autosuficiencia energética y con ello nos alejamos de los circuitos económicos perversos que han estado históricamente atrás del petróleo.

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